martes, 19 de febrero de 2013

Los inspectores de Costas impusieron 36 sanciones durante el año 2012

La Demarcación castigó especialmente obras e instalaciones sin permiso - Pollença fue el municipio en el que se detectaron más infracciones

A. F. VALLESPIR INCA - DIARIO DE MALLORCA
La Demarcación de Costas en Balears impuso un total de 36 sanciones durante el año pasado, lo que supone una reducción importante de la cantidad de multas respecto a otros años.

Según las estadísticas, el organismo –que depende del ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente– aplicó 90 sanciones en 2010, mientras que la cifra fue de 142 multas en 2009.

El jefe de la Demarcación, Juan Carlos Plaza, afirma que las sanciones se limitan "a lo estipulado en la Ley de Costas", que contempla infracciones de carácter general contra el dominio público marítimo-terrestre.

Por municipios, Pollença se llevó casi una tercera parte de los expedientes con castigo (10 sanciones), seguido de Palma, con 5, y Capdepera y Santa Margalida, con 3 cada uno.

Por tipos de infracciones, las obras (27 casos) e instalaciones (20 casos) sin autorización administrativa fueron las violaciones más habituales. En varios expedientes, las multas impuestas se debieron a infracciones dobles tanto de obras como de instalaciones.

El apartado de ocupación sin permiso de la playa solo acarreó 4 castigos, entre los cuales destacó uno muy llamativo a un constructor de castillos de arena de Pollença, que se llevó una multa de 2.163 euros.

El incumplimiento de otros preceptos de la Ley de Costas implicó otras 3 multas, mientras que los fondeos prohibidos supusieron solo 3 multas, ya que la mayoría los vigila en la actualidad el Govern balear.

La multa más llamativa la recibió un constructor de castillos de arena

De entre las 36 multas enviadas en 2012, una destacó por encima de todas. Fue la que recibió un constructor de castillos gigantes de arena de Pollença, quien fue castigado con el pago de 2.163,64 euros, por una aplicación a rajatabla de la Ley de Costas. El caso tuvo lugar en la playa de Albercutx, en el Port de Pollença. El hombre que realizaba la construcción, según relató este diario el pasado diciembre, no disponía de licencia para esa clase de actividades en un lugar de uso público como es la playa, de la que estaba ocupando 18 metros cuadrados en su beneficio.

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